Poiesis, Producción literaria

lunes, 27 de junio de 2011

La blancura infinita.

I

La lanza gastada
de una mina
atraviesa la blancura infinita
de un papiro virgen
del SXXI.

Un  epitafio se dibuja
en forma de palabras
en occidente:
En el nombre del padre
del hijo
del espíritu (santo).

II

Decálogo
como proyecto.
Mandato
como camino.
Esqueletos ambulantes
como resabios de un asesinato:
Antropología ausente.

Remembranzas
y siempre recordar.
Psicoanálisis y la muerte del padre.
Ovillo de lana
madeja
que gira sin girar
siempre rodando
hacia el sin fin.
La culpa y la necesidad
como un sol
siempre presente
o como la luz
de un eclipse lunar.


III

La blancura continúa
insípida y ciega.
Acoge
palabras que no son palabras
letras que no son letras
proyectos que no son proyectos.
Vidas
sin sangre
 ni cartílagos.
Y yo aquí
al fin
callando.

IV

Ser vivo.
Deseo.
Necesidad.
Experiencia
acotada y cotidiana.
Acabamiento siempre presente
aquí
instante convocante
en que la blancura
parte la punta de la lanza gastada
de este lápiz
en el que el infinito
se vuelve ciego
ante tanta blancura.
En el que silencio y la ceguera
señalan el fin de la palabra
del padre
del hijo
y del espíritu (santo).

V

Mi caja de carne muscular
suena como un reloj:
pentagramas
al compás del instante.
Resuena su música
pausada
distante
y rítmica.
Susurra palabras al oído:
bullicio de aves
murmullo de pétalos amarillos
en movimiento continuo
y un viento
sacude mi tejido corporal
con un secreto originario:
Respirar.


Y una brisa me despertó
del ataúd de los proyectos
naciendo.


Leandro
23/0611