Poiesis, Producción literaria

lunes, 7 de julio de 2008

La canción de Orfeo


Maximiliano Basilio Cladakis

El cielo violáceo.
El frío quemando mi piel.
La lluvia
Que eternamente cae.
Y tu risa…
Tu acogedora risa…
Que se burla del tiempo.

Orfeo canta.
Su voz bendice nuestro camino.

¿Dónde está EurÍdice?
¿Cuan grande es el poder de Hades?
Princesa mía…
Respóndeme…
Te lo imploro…
¿Qué es todo esto?
¿Apenas un juego?
¿Una simple función de circo?

Orfeo canta.
Su voz bendice nuestro camino.

La luna llora sobre los astros.
Y se entrelazan nuestros cuerpos.
Alaridos de Horror.
Gemidos de Placer.
La vida es adiós perpetuo.
Nunca…
Jamás…
Tus labios pronuncien un adiós.

Orfeo canta.
Su voz bendice nuestro camino.

Pero…
Mira hacia el horizonte…
Asoman las estelas de los Sueños Olvidados.
Hacia lo Sagrado.
Más allá de los Campos Elíseos.
Los himeneos arden en los altares.

Orfeo canta.
Su voz bendice nuestro camino.

Mañana es hoy.
Y el Eterno Retorno, sólo una farsa.
El aire es puro.
En verdad que lo es.
Tú también lo sientes…
¿No es así?

Orfeo canta.
Su voz bendice nuestro camino.


Por los siglos de los siglos, por los eones de los eones.
Que las quimeras más lejanas sean nuestro reino.
El mismo reino que, desde su empobrecido Olimpo, envidian los Dioses.

Orfeo canta.
Su voz bendice nuestro camino.