Poiesis, Producción literaria

martes, 2 de febrero de 2010

Galería sartreana


Prosas que son como los amaneceres de los días que comportan la unidad de un viaje hacia la australidad: oscuras, de azulados negros; intensas, de finos trazos de un naranja pálido; límpidas, dispuestas en fracciones que se acelestan y enflaquecen.

Pronto un avistador da cuenta de la incoloreidad en la que las alturas se diluyen; sin saber como describirlas —reflexionándolas— se ha dispuesto a la alquímica instauración de palabras indoctas....¡ya!, lo que está dejando de ser negro está siendo devorado por lo que es como el color del atlántico en medio día... el momento busca la conversión de los tonos que restan: acto que implica ilustrar la estrella que ultime el cuadro; testarudo —y no necio— esbozar de los pies de una conciencia pacífica, la que se acobija en un manto de piel ajena.

En la narración todos siguen esparciéndose en vocablos perpetuos, en calmos soplidos que buscan retratarse... todo redunda en el álgido hastío de observar la revuelta de pigmentos etéreos; conmensurable contemplación impasible.

La contingencia entierra en el océano el crepuscular cadáver que hace a un amanecer entre dos fronteras, entre dos momentos que, cultunaturales, dejan ver dos banderas: entre los cielos y las aguas se asoma la estrella que de guerra viste a una de ellas... la otra, como la primera, yace sin flamear esperando a ser iluminada por la convención que, tras hacerla blanca, de cinco puntas torna la corporeidad de los astros.

Arciem HorseK.

Amanecer del 05/02/2009 en un mirador… Punta Arenas, Chile.